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De verticales y horizontales

Giramos al mismo tiempo nuestra mirada a la barra del bar, mi amigo y yo quedamos poderosamente sorprendidos al ver ese almanaque colgado en la pared. Todo el pasado en tiempo presente a merced del futuro. Magnánimo taco del día en el centro del cartoné con imponentes letras de block impresas en stamping dorado que rezaban elegantemente “Escribanía ROTUNDO, por más de cincuenta años junto a usted”.

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Escuchándonos para pensar

Mauro Walberto Monsalvo en relación al artículo “Cliente se busca” me planteaba lo siguiente: En desacuerdo y no completamente. Creo que los diseñadores gráficos debemos dejar completamente de lado la idea de la VIEJA ESCUELA del “cliente” y comenzar a mirar las oportunidades de diseño como “socio”. Debemos entender que somos creadores y desde ese lugar impulsamos sistemas comerciales de los cuales podemos ser dueños y socios si queremos.
Desde este punto de vista, las ideas aparecen en todo lugar generando comercio y nueva empresa. Lo gráfico es comunicación y la comunicación une al comercio. Los diseñadores de comunicación nos situamos en el centro entre el comprador y el vendedor. Quien deje de ver al vendedor como “su cliente” ganará cantidades jamás imaginadas de dinero.

A priori me viene la imagen de ese ser que tiene sexo y procreación con el mismo. Algo que forma parte del reino animal pero que es visto como algo extraño para los analistas. Tengo el recaudo de pensar que estoy equivocado dado que como formo parte de la vieja escuela, y como bien dice Mauro, de esa que entiende a la procreación con el otro sexo y que desde las tensiones lógicas que traen las diferencias se sirve para construir.
Quizás eso sea la razón por la que no entiendo, quizás por eso le esté errando a la puerta del futuro, juro que me cuesta entender los conceptos fundamentalista de blanco o negro que muchas veces se propone.

Pero ese almanaque viejo decía 2015. Qué extraño…

La universidad a la cual asistí hace más de veinte años se rige hoy con el mismo esquema educativo, por otra parte, a la que concurro como docente que tiene una estructura académica y pedagógica mucho más moderna y dinámica propone dentro de la currícula bibliografías y textos de esa “vieja escuela”. Por citar alguno y sin hacer juicio de valor, a los aspirantes de primer año se les ofrece entre sus libros “La sintaxis de la imagen” de D. A. Dondis y no el de Christian Leborg “Gramática Visual” con una dinámica mucho más amigable para entender el espacio y su manejo.

Otro joven diseñador invita en su muro a:
¿Tenés el mismo sueño que el año pasado?
¿Pensás de la misma manera?
¿Seguís haciendo lo mismo?
¿No agregaste nada nuevo?
¡Renovate!

Yo sostengo y tengo el criterio que la mejor manera de caminar las ideas es con algunas piedritas en los zapatos para no dormirse, para sostener la visión crítica pero ante ciertas expresiones que no las entiendo como individuales sino que las veo de manera conceptuales del sentir de una generación me suenan que rozan lo histérico.

En la comunicación podemos apreciar mucho de esta locura cuando se nos indica con suma liviandad a preguntarnos que esperás para cambiar tu último celular por el próximo, modelo a salir en cuatro meses, con el botón turbo dial.

¿Está bueno que todo sea tan plano?

La presidenta de mi país utiliza facebook para referirse a la muerte de un fiscal en un tema de alta sensibilidad, dejándonos en la duda si debemos poner “me gusta” y todo se me mezcla cuando escucho al pasar a un niño de siete años gritarle a su madre “¡¡CALLATE!!”.
Pasamos en muy poco tiempo del “Cállese que están hablando los adultos” al “Cállate Mamá” sin parada intermedia. Obviamos el punto de equilibrio entre la horizontal y la vertical entre un primer mandatario y un “amigo de la red”.

Sumo a estas líneas la crónica de lo ocurrido en el primer Plenario Fundacional del Comité Académico del Diseño Argentino, organizado por la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo, en el marco de la planificación de la 10° edición del Encuentro Internacional de Diseño, que se realizará entre el 28 y 31 de julio de 2015.

Profesionales de la disciplina, docentes, arquitectos, directores de agencias, artistas y curadores de arte reflexionaron en este nuevo espacio. “Somos autodidactas en cuanto a la pedagogía del diseño. Más que enseñar, hacemos coaching. Es sorprendente la letanía en ciertos alumnados y la rapidez con que cambian de carrera”, disparó Daniel Wolkowicz, profesor Titular de Diseño Gráfico en FADU UBA. “Estamos en los tiempos de Pinterest, no hay mucho concepto en las instancias universitarias”, sumó Ale Paul, fundador del primer colectivo tipográfico de Argentina, Sudtipos, e integra el equipo docente de la Carrera de Especialización en Diseño Tipográfica coordinada por Rubén Fontana, “La universidad es como el nuevo colegio secundario, es una obligación social. No se aprende el oficio, porque hoy las herramientas están al alcance de la mano. Pero esa no es la clave académica. Hay que enseñar a pensar”, sostuvo Paul. En el debate, rico y muy productivo, también se abordó la problemática de la pasión. Mientras algunos docentes veían que estaba en baja, otros profesionales rescataban nuevos formatos de pasión entre las futuras generaciones. “Hay que aggiornarse todo el tiempo y ofrecerles un escenario cómodo para trabajar”, sostuvo Diego Giaccone, al frente de SURe Brandesign. Del otro lado, Marcelo Sapoznik, diseñador gráfico y publicitario que dicta una maestría en la UP cuestionó el rol del estudiante y el docente: “El alumno tiene la obligación social de estar motivado. Y el docente, de incentivar, de enseñar el qué más que el cómo”. En este sentido, el decano de la UP, Oscar Echevarría, propuso “enseñar a pensar” y admitió la dificultad que encuentra en la formación de docentes que crean que la enseñanza del diseño va por ese lado. “Todos saben tipear, pero ninguno sabe escribir”, señaló.

Invito por otra parte a leer la nota “La verdadera razón por la que no se contrata a universitarios”. Copio la primera parte para sumar más información y miradas del presente.

Sabemos que en la actualidad el crecimiento de puestos de empleo no corresponde al aumento del número de titulados universitarios y que la crisis de desempleo es una gran preocupación para muchos países.

Aun así, las empresas y sus líderes empiezan a insistir en que la oferta actual de candidatos no cubre su demanda de talento. Un estudio realizado por Workforce Solutions Group, en St. Louis Community College, establece que más del 60% de las empresas contratantes afirman que hay una falta de “habilidades comunicativas e interpersonales” por parte de los candidatos. Según Martha White en su artículo “The Real Reason College Grads Can’t Get Hired” (“La verdadera razón por la que no se contrata a los titulados universitarios”), un alto porcentaje de gerentes de diferentes empresas dicen que los candidatos de hoy en día no son capaces de pensar de forma crítica o creativa, resolver problemas o escribir correctamente.

Efectivamente. A pesar de que las empresas son las que están en posición de decidir, siguen sin encontrar lo que buscan, algo que nos plantea la siguiente pregunta: ¿se trata de una crisis de empleo o de educación?

Volvamos al principio para cerrar.

Sin evadir la pregunta final quiero volver al intrigante y “viejo” almanaque. Lo entrecomillo porque el de mi celular o el del google calendar le superan ampliamente en opciones y funciones. La verdad es que el almanaque que colgaba de la pared y resistía estoico seguro de sí también era funcional. Por lo tanto desde dónde debemos o podemos considerarlo obsoleto.

Me pregunto y me cuestiono todas las respuestas pero, debemos obligadamente RENOVARNOS y sumarle muchos signos de exclamación para darle power.

La verdad, no sé, por lo pronto ante tanto libertinaje yo siempre tengo mis dudas.

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