11 consejos para hacer presentaciones (Parte II)

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En nuestra entrega anterior comentamos sobre las presentaciones mal hechas, que siempre fallan de último momento, no se pueden leer o simplemente son un insulto al auditorio. Supongo que para la mayoría da la gente (que no es diseñadora), la selección de tipografía, colores o gráficos se reduce a lo que el programa ofrece, como Power Point o Keynote. Los diseñadores a veces tendemos a fallar más al querer experimentar con diferentes tipografías, paletas de color más ricas o animaciones más elaborada.

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Para tener una presentación visualmente exitosa, complementamos la lista con los seis consejos restantes:

6. ¿En tu computadora o en la mía?

Las computadoras son todo un tema. Lo más deseable es que puedas usar tu propia computadora para dar la plática. De esa forma no tienes que lidiar con versiones en los programas, fuentes o fallas en la conexión. Solo que algunos auditorios o salones tienen un sistema integral que hace muy complicado usar tu propio equipo. Por ello, lo más deseable es saber de antemano si tendrás oportunidad de usar tu propia computadora y en caso contrario, lleva un plan B: tu presentación en PDF en un USB para cualquier contratiempo.

7. ¿Y el control remoto?

Una de las cosas que más me han molestado de Apple —y que nadie habla de ello—, es que han dejado de funcionar con el control remoto. Ello nos complica mucho porque hay a quienes nos gusta pasear por todo el escenario y tener que regresar a la computadora para pasar a la siguiente diapositiva resulta inconveniente. Una opción es llevar un mouse en la mano e ir pasando dándole clics; otra opción es hacerte de un control remoto externo, conectándolo con un dispositivo Bluetooth (Si tienes una PC, seguramente te estarás burlando de la que pasamos los usuarios Macs para sortear las páginas).

Si intuyes que ese podría ser un factor en tu conferencia, entonces quizá lo mejor es que planees una presentación con el menor número de diapositivas posibles, no es obligatorio sufrir por estos temas.

8. Para videos en mi casa

Una de las cosas que más enojan a los asistentes a las conferencias es el uso de videos. Me ha tocado ver a gente que explota este recurso a su máxima expresión. «Si quiero ver vídeos, que mejor me manden la liga y los veo en mi casa» es lo que afirma la mayoría.

El uso excesivo de videos demerita al expositor, ya que tiene que recurrir a terceros para decir lo que tiene que decir. Un video para abrir, cerrar o redondear una idea siempre es válido y a veces hasta bienvenido, pero piensa que su uso siempre jugará en contra de tu conocimiento y tu capacidad de exponer tus planteamientos claramente.

9. Usa el programa correcto

El programa número uno para presentaciones es por excelencia Power Point. Si usas una Mac Keynote también se convierte en una opción bastante viable.

Si te fijas en las presentaciones profesionales, la gran mayoría expone sin efectos, movimientos o animaciones, por lo que un PDF nunca será mal recibido, además que mantiene tus fuentes y el acomodo de tus elementos intactos.

En fechas recientes han surgido programas como Prezi, aunque creo que como diseñadores el diseño de nuestra presentación es de vital importancia, y usar estos recursos es dejar que un programador lo haga por ti. Déjale esos programas a quienes no cuentan con el diseño como su actividad principal.

10. Cuando el fondo mata la presentación

Como diseñadores la identidad gráfica cobra relevancia al momento de armar una presentación: usar la misma fuente y estilo a lo largo de todas las diapositivas. Sin embargo, a veces nos gana la tendencia de sobrediseñar esta parte: ponemos nuestro nombre, Twitter, Facebook y el título de la conferencia en todas las láminas, usamos un fondo de color que por sí solo se ve muy bien, pero no combina con ninguna de las imágenes que incluimos, lo saturamos de plecas y elementos ornamentales que conforme vamos avanzando comienzan a estorbar.

Lo mejor es buscar fondos neutros, de preferencia sin color por el tema que platicamos en el punto dos, dotar a nuestra presentación con una personalidad que se acomode mejor al tema: si se trata de solo tipografía, enfocándonos en una selección legible y fuerte o bien, si está basado en imágenes, dejando que ellas hablen por sí solas, sin elementos distractores.

11. Busca impacto por quién eres

Si quieres dar una presentación profesional, fíjate cómo lo hacen los profesionales. Quienes dominan el escenario lo hacen más con su presencia que con lo que proyectan, apelan más llevando el alma de su plática a lo que dicen forzando la imaginación de los asistente. No es necesario que proyectes las palabras exactas que usarás, es mejor redondear conceptos y usar tipografía al mínimo, de tal forma que presten más atención a lo que dices que a lo que ven (a menos que tu plática sea para mostrar lo que haces, literalmente).

No hay que buscar entretener a la audiencia, eso déjalo para las novelas, alguien que pagó por ver una plática espera recibir un valor proporcional, más por lo que eres y lo que tengas que decir que por llamar la atención y caer en estrategias para que no se aburran.