20 casas que proponen peculiares modos de habitar [PARTE 03/04]

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Ya hemos visto diez casas que proponen peculiares modos de habitar en las dos primeras series esta colección, y nos acercamos al final. A continuación, la tercera parte:

Notas relacionadas:
20 casas que proponen peculiares modos de habitar [PARTE 02/04]
20 casas que proponen peculiares modos de habitar [Parte 01/04]

11. Farnsworth House de Mies van der Rohe

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La casa Farnsworth, de una elegante simplicidad pero sin dudas con numerosas complicaciones para ser habitada, se ubica en un ambiente relajado y solitario en medio de prados y árboles de gran tamaño, bordeando el río Fox, en Plano, Illinois. Se trata de una estructura metálica sólo cerrada con vidrio, como si se tratara de un mirador para contemplar la belleza del espacio circundante, una naturaleza inalterada. Para lograr esta transparencia y plena conciencia del paisaje entre el interior-exterior, Mies ubica el paquete de servicios (baños y armario) en el centro de esta casa con una astucia admirable y eleva sutilmente el volumen del nivel cero, con reminiscencias a la pureza de la arquitectura tradicional japonesa.

En este sentido, el afán por la transparencia en el discurso arquitectónico de Mies no es otra cosa que el producto de su meditación sobre el conocido oxímoron que menos es más (Weniger ist mehr). De este modo, la casa se desmaterializa en el paisaje, dejando entrever casi sin perturbaciones lo que se encuentra por detrás de ella. A costo de la transparencia, el espacio doméstico sufre la ausencia primordial de una característica básica: la privacidad.

12. Robie House de Frank Lloyd Wright

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La Casa Robie se encuentra en una esquina de Hyde Park, un suburbio de Chicago. En su momento, el entorno era una gran pradera con baja densidad y poco espacio construido. Hoy en día, la casa está relegada a una estrecha parcela rodeada de otras viviendas y la Universidad de Chicago. En este sentido, en el momento en que se construyó, su forma exageradamente horizontal debió parecer una extraña aparición entre sus convencionales y erguidos vecinos. Se trata de una composición de espacios públicos y privados distancia discretamente la casa de la calle, sobre una serie de planos horizontales. Al crear este sobreposición de planos, el espacio interior se expande hacia el exterior, al mismo tiempo en que genera cierto encierro.

El método compositivo de Wright en aquella época consistía en organizar formas simétricas agrupadas asimétricamente. La entrada a la residencia no está claramente definida. Una chimenea separa el salón del comedor, que está abierto a la sala de billar y de juego. Wright diseñó espacios en los que cada habitación o sala se abría a las demás, por lo que obtenía gran transparencia visual, profusión de luz y sensación de amplitud. Así, son características las líneas horizontales, los amplios aleros, un interior acogedor, con muebles diseñados por el arquitecto, el equilibrio entre los espacios públicos y privados.

13. Casa Malaparte de Adalberto Libera

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La Casa Malaparte, construída entre 1938 a 1942 se encuentra en la cima del acantilado de Punta Masullo en la isla de Capri, con una identificación íntima e inmediata por su ubicación. Diversos interiores y exteriores apa¬re¬cen en la pelí¬cula de 1963 de Jean-Luc Godard, Le Mépris (El Desprecio) con Brigitte Bardot, Jack Palance y Michel Piccoli. Diseñada por uno de los mayores exponentes del racionalismo arquitectónico del s.XX, el arquitecto Adalberto Libera para Curzio Malaparte, la casa responde a sus inquietudes y anhelos en parte gracias a que él participó activamente en su proyecto y construcción.

La idea fija de Malaparte era poseer una casa para sí en el golfo de Nápoles, y en particular Capri representaba una síntesis perfecta de los elementos esenciales de su búsqueda, de soledad y de amor; pero también un reto consigo mismo para la realización de una empresa considerada imposible. A diferencia de la Farnsworth House, hay una irrupción tajante entre dos mundos antagónicos: por un lado, el exterior se halla gobernado por la monumentalidad externa de la vivienda con su escalinata que busca adaptarse al entorno y toma la imagen del clásico teatro con un remate ausente de protecciones frente al mar; por otro lado, el interior lo domina una concepción doméstica con grandes ventanales con vistas al acantilado, siendo el ser que habita un espectador de la naturaleza.

14. Melnikov House de Konstantin Melnikov

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Concebida como un modelo experimental repetible, la casa que Konstantin Melnikov construyó para él y su familia fue considerada durante mucho tiempo, por el ambiente arquitectónico, como una “excéntrica aberración”, llegando a convertirse con el transcurrir de los años en un icono de la arquitectura rusa de principios del siglo XX. Así, esta obra significaría un antes y un después en la vida del artista: su propia casa sería su más famosa y reconocida obra, pero también, la más amarga.

En la apacible calle Krivoarbatsky, paralela a la bulliciosa vía peatonal Arbat en Moscú, oculta tras el follaje del único árbol en la cuadra, se yergue la principal obra de Konstantin Melnikov, el padre del Constructivismo ruso: su propia casa-estudio. Vale destacar que es la única casa que tiene retiro hacia la calle, siendo además una de las poquísimas residencias en que se permitió vivir a una familia individual, en una época en que entre 3 a 4 familias debían convivir comunalmente en una misma casa. Konstantin levantó de esta manera la vivienda, conformada por dos cilindros calados, como una excéntrica versión de planta y fachada libre, gracias a los muros estructurales que configuran todo el cerramiento.

El razonamiento de la forma cilíndrica se basó en la creencia de que con esta forma de construcción se economizaba en la utilización de materiales, escasos y controlados por el estado, a la vez que se lograba una estructura resistente. Las dos torres cilíndricas que componen la construcción recuerdan una iglesia o un planetario más que una vivienda y algunos críticos de la arquitectura han supuesto que las formas cilíndricas entrelazadas y perforadas por las ventanas romboidales de diferente tamaño, cuya función evidentemente es la de proveer iluminación al interior de los espacios. Esta interpretación tiene ciertas bases en el hecho de que Melnikov tenía unas ideas muy particulares con respecto “al sueño” y a la “arquitectura del sueño”.

15. Haus Schminke de Hans Scharoun

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No hay dudas de que la arquitectura de Scharoun es más compleja de analizar que otras. La casa Schminke es la culminación de la etapa “modernidad blanca” desarrollada por Scharoun, en la que el arquitecto juega con asociaciones a los barcos de vapor. Löbau es una población situada unos 150km al sur de la capital alemana, Berlín. El encargo procedía de la familia Schminke, industriales deseosos de aprovechar un terreno ajardinado previamente por el padre del propietario.

La buena orientación solar de la finca no coincidía con las mejores vistas al paisaje, ya que el acceso desde la calle a a la parte superior del terreno se producía desde el Sur, mientras que la pendiente caía suavemente hacia el Norte, coincidiendo con las buenas vistas. En ella se aplican muchos de los conceptos de vanguardia en ese momento, como levantar la obra sobre pilotes, la búsqueda de una espacialidad diferente o la generación de lugares de distinta jerarquía según su uso diario. Los cambios de dirección que atraen las miradas y movimientos se complementan con juegos de luces, sombras y reflexión, transparencia y opacidad, colores y formas, estructurados visualmente gracias a los límites de un sencillo diseño geométrico, en la mayoría de los casos basado en cuadrados y circunferencias.