Bienvenido al RGB

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Iniciemos esta columna con una pequeña prueba: piensa qué colores debes combinar para lograr el color naranja. Si pensaste 100% de amarillo y 50% de magenta felicidades, acertaste y dominas el sistema CMYK. Ahora, piensa cómo lograr el color amarillo, pero utilizando valores RGB. La combinación correcta es una combinación de 255 en rojo y 255 en verde.
Si te costó más trabajo o no pudiste dar con el resultado, es porque tu forma de pensar en colores está más enfocada al sistema tradicional para medios impresos CMYK.

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No fue sino hasta finales del siglo pasado, que todos los diseñadores aprendíamos a combinar colores pensando en que prácticamente cualquier trabajo abandonaba la computadora en algún momento para convertirse en un medio impreso. No solo revistas, folletos o libros, también un sistema de identidad, señalización o un empaque. A menos que trabajaras en una casa cinematográfica o un canal de televisión, las imágenes debían convertirse en CMYK antes de ir a la imprenta.

Hoy, cuando en casi cualquier programa creas un documento nuevo, en la ventana de inicio te preguntará qué propósito tendrá: para impresión, web o un medio digital. Si seleccionas la primera, seguramente tu paleta de colores aparecerá como CMYK y tu sistema de medidas será en centímetros o picas (en los más puristas). En cambio, si seleccionas web o un medio digital, los colores se leerán como RGB y el sistema de medición en pixeles.

Hoy más que nunca debemos plantear diseños híbridos, donde cada vez menos un trabajo se quedará en una plataforma única. Pensemos en una identidad corporativa, donde diseñamos el logo para un restaurante. Seguramente el cliente querrá el letrero para la entrada, el menú impreso y quizá un grabado en playeras y mandiles. Pero también necesitará el diseño del sitio web, de su avatar en Twitter, banners para Facebook y demás medios digitales, así como una app para hacer reservaciones en línea. En es este punto donde debemos plantear un diseño que funcione bajo distintos medios y con características que no sean exclusivas de un sistema único de color. Sabemos que RGB ofrece un rango más amplio, por lo que algunos tonos no es posible visualizarlos en CMYK, así que planteamos una solución usando colores que existan en ambas gamas.

Hoy que vivimos bajo diferentes sistemas operativos y logos diseñados para sitios web, principalmente en teléfonos y tabletas, la apuesta es proponer colores que difícilmente podrán reproducirse en medios impresos, iniciando un mundo dominado por el sistema de color RGB. Debo admitir, por ejemplo, que cuando veo los íconos usados en los sistemas operativos de Android, Microsoft o Apple, me causa cierta inquietud pensar que sus gamas no podrán ser impresos respetando los mismos colores, pero no importa, su finalidad es habitar perpetuamente en una pantalla electrónica, de tal forma que deberemos no solo acostumbrarnos, sino atender esta nueva tendencia de diseño que se dará, con colores vivos y chillantes que representan una apuesta gráfica