Diseñando en modo OFF

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Se acerca al fichero, toma la tarjeta de entrada y ficha. Mira el reloj y espera a que sean la seis para volver al mismo fichero que ocho horas atrás marcó la entrada y ahora determinará el final de la jornada y vuelta a casa.

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Una imagen bastante rutinaria, una idea bastante distante y temida por nuestra profesión, que seguramente hoy, es tema de transformación en muchas nuevas empresas. Una foto que muchos están queriendo erradicar de su historia en estos años donde la vida sin dudas cambió.

La oficina, la idea de trabajo, en un resumen fácil se reduce al ON / OFF un ON de nueve a 18 y un OFF que es para vivir la vida, pero en las profesiones del tipo creativas, tenemos un ON bastante laxo que es raro de manejar de saber cuando se pasa a modo OFF.
Todos los que estamos en esto, tenemos seguramente más que un horario, un método. Una forma de abordar situaciones, de transformar necesidades en soluciones. Cada uno con sus más o con sus menos tiene elaborado un sistema que le es cómodo, dinámico y fructífero a la hora de trabajar.

Ahora bien, es difícil para nosotros saber que es trabajar, es complejo el momento de explicar que no hay OFF y que no es por un problema de obsesión o trastorno que nos lleve a tener necesidades de terapias para revertir este mal.
Pongámoslo de esta forma y digamos que trabajamos si se quiere en modo OFF y que cuando estamos en ON solamente descargamos todo lo cosechado.

¡No me molesten que estoy haciendo nada!
Sí! digo bien “haciendo nada” y ese es a mi entender nuestro núcleo conceptual, nuestro espacio de trabajo y difícil de explicar al mundo que entiende que trabajar es una carga pesada de llevar en la vida. A mi me molesta mucho cuando te dicen “Claro a vos te gusta trabajar porque hacés lo que te gusta” como obligándonos a no poder flaquear o mostrarnos cansados nunca.
Por acá también viene seguramente muchos de nuestros conflictos comerciales, donde es bastardeado el precio por lo hecho, considerando que es un juego y por eso no se debe cobrar. Para nosotros todo es fácil, alegre y hermoso.

¿Y que hacemos para que esto resulte así?
Voy a hablar por mí, por mi método, voy a contarte mis cinco lugares de trabajo. Espacios que fui encontrando, construyendo y estableciendo como positivos a la hora de juntar ideas para cuando estoy en modo ON.

El Bar
A este lugar lo manejo con bastante personalidad. Más de uno y es en forma casi recurrente que muchos utilizan este espacio para elaborar sus ideas, pero en mi caso tiene día, horario y tiempo casi cronometrado. Tengo que entrar, respirar y salir. Es como una inmersión, ver, captar y recordar para elaborar. Reconozco que es bastante particular mi uso pero me da buenos resultados.
Es como ir a la caza rápida de una historia, es una contemplación vertiginosa, un pique explosivo para trabajar la fibra corta del cerebro.

El correr
Acá encontré la forma para no pensar en kilómetros, un escape para la cabeza y un despegue a las ideas. Diría que es cuando más trabajo, no tengo mucha capacidad para poner en palabras lo que sucede, pero si puedo afirmar, que suceden muchas cosas. Más kilómetros mejores ideas.

El shopping
El lugar para ver a donde estamos yendo. La tendencia está ahí, la paleta de colores del momento, las vidrieras, las tipografías y hasta me atrevo a pensar que podemos ver piezas de arte si las sabemos encontrar.

La facultad
El espacio académico me proporcionó el lugar de la respuesta a la pregunta impropia, esa que no está dentro del control de uno y que descubre el conocimiento guardado que alimenta la sorpresa. Es un espacio para la juventud intelectual que siempre será beneficioso al desarrollo de nuestro trabajo.

El dialogar
Hablar con gente, de los más variados tipos, estratos, géneros, profesiones y personalidades me nutre de historias. Un hablar en capas siempre resulta en ideas amplias o en la apertura a una mejor visión del mundo que luego traduciremos en nuestro trabajo.

Estos cinco lugares son mis espacios principales para alimentar el espíritu de creación, la usina generadora de lo que traduciré luego en una forma de ser y trabajar.
En esta materia tampoco hay fórmulas escritas de molde que se compran y aseguran un éxito inmediato. Simplemente en estas líneas comparto mi intimidad de método como para que si estás en la búsqueda te disparen impulsores de cómo construirte.

Por lo pronto me voy a descansar, en fin, me voy a trabajar.