El cultivo de un líder

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La multitud espera y el escenario está armado. Luces encendidas reflejan el lucero de una algarabía que tiene una sola voz, una sola alma. Existen varios tipos de líderes. Los fascistas, democráticos, burocráticos, socialistas, comunistas, hasta los Cheetos menonitas son líderes, mejor dicho los Minions.

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La multitud espera y el escenario está armado. Luces encendidas reflejan el lucero de una algarabía que tiene una sola voz, una sola alma. Existen varios tipos de líderes. Los fascistas, democráticos, burocráticos, socialistas, comunistas, hasta los Cheetos menonitas son líderes, mejor dicho los Minions.

Así es, hay target para todo. ¿El líder se busca el poder o el poder se lo da la multitud? Seguramente tiene que ver un poco o mucho de ambas. Meter las manos al fuego por el por ella es importante. Habla de nuestras creencias y de nuestras aspiraciones a futuro. Seguir sus pasos a como de lugar teniendo o no las mismas oportunidades que tu líder tuvo

Un líder comprado es más falso que el botox en estos días. Incluso sabe a plástico y huele rancio. Este mono de plástico es un títere más de la colección de un fabricante de juguetes. Es un hobie por así decirlo. Poner a alguien al frente y decirse nuestro líder na’más por que si, sin argumentos inteligentes, sin licencias de destreza, ni resolución de problemas; sin paciencia, carisma, y encanto. Pero si todo lo opuesto. Lo suficientemente falso para casi aventarte del edificio que tu líder dijo que construiría hace unos meses y aún no han puesto ni la primera piedra. Por lo tanto busca otro edificio.

La multitud espera y crea la expectativa de ser capturados por el sonido del silencio o por la mirada muda que penetra cualquier iris. Puede ser un chiste, comentarios serios, lenguaje corporal, o un guiño. Como sea la audiencia quiere ser capturada y manipulada. Ya están ahí pues no les queda de otra. ¡Pum! En el escenario hay una persona, pero no cautiva, por lo tanto…ellos duermen.

Tu plan de capturar la atención no fue el que practicaste por semanas. Si lo quisiste improvisar, tampoco te resultó. ¿No fue tu target? O ¿Fue una mala táctica? Quizá lo segundo ¿Por qué? Ellos y ellas siguen ahí y se les vendió algo que los hizo asistir.

Harvard menciona que cuando no puedes capturar la atención de la audiencia debes de crear un enganche psicológico. Esto provocará un factor de sorpresa incluso para el o la ponente, o mejor dicho “líder”. Sobre todo a la multitud. Pero entonces ¿Por qué no se pudo cautivar y tener presencia? ¿Qué fue mal? Un líder debe de estar preparado y tener alternativas para cultivar la atención.

Hace unos meses me pasó algo similar, se me ocurrió algo tan sencillo como escribir una carta. Obligué a la audiencia que escribieran una carta a ese alguien a quien quieren tanto, pero que no le han podido decir o no se han podido expresar de la manera que han querido hacerlo. Diez minutos después escuché sorbidos de fluidos nasales y entre susurros se pedían pañuelos desechables para la nariz y para las lagrimas. Logré mi objetivo y a partir de ahí el trabajo fue tan libre como poner un cuchillo caliente en una barra de mantequilla. Describo ese momento como una delicia emocional. En sus miradas se percibía una concentración total, se saboreaban sus palabras y sus corazones contagiaban la tinta de ese bolígrafo.

De inmediato te das cuenta quienes si quieren aprender y poner atención. Perder el tiempo en estarlos callando es fastidioso y más cuando cambian su chip a niños kinderianos, pero eso si, ante sus amigos son los imanes de la parranda y de la llamadera de atención. Hacerles cambiar de paradigmas o impulsarlos para lograr cosas que ellos jamás habían pensando en lograr es algo que me encanta. ¿La pasión? No es rebotada y no puedo continuar más.

No tolero la mediocridad y menos cuando es depositado en un bowl polvo para hornear, dos tazas de ignorancia y 3 tazas de flojera. La receta no lleva huevos.

Esta vertebral es dedicada al único líder, quien no veo desde hace un año, pero lo escucho, siento y sueño con el todos los días. ¿Qué tuvo que haber hecho para pensarlo gran parte de cada segundo que pasa? Es simple…darme la vida. Te amo, padre. Un sabio aguerrido y un aguerrido sabio.