Gabo se va, pero deja huella en la pantalla

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Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura, falleció este jueves en la ciudad de México a los 87 años víctima de un cáncer; pero Gabo sólo emprendió el viaje a la otra vida y antes nos dejó su valioso trabajo plasmado en tinta y papel, y en la pantalla.

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El autor de “Cien años de soledad” padecía cáncer, pero debido a su avanzada edad no podía recibir tratamiento oncológico. La salud de García Márquez se deterioró en los últimos días cuando fue internado en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”.

García Márquez tenía un gran interés por el cine y la televisión. En algunas ocasiones Gabo, como muchos lo conocían, fue guionista, en otras mecenas, pero también permitió que su obra fuera adaptada a la pantalla de plata.

En 1954, junto al pintor Enrique Grau, el escritor Álvaro Cepeda Samudio y el fotógrafo Nereo López, realizó el cortometraje surrealista La langosta azul (1954).

Durante la década de los años 50, estudió la carrera de cine en el Centro Sperimentale Di Cinematografia di Roma (Cinecittà), donde conoció al argentino Fernando Birri y al cubano Julio García Espinosa. Los tres fueron considerados fundadores del llamado Nuevo Cine Latinoamericano.

Gabo fue el autor de muchas guiones de la cinematografía de México, varios fueron firmados bajo pseudónimos, ejemplo de ello son “El gallo de oro” (1964), de Roberto Gavaldón; basada en el cuento homónimo de Juan Rulfo. Fue protagonizada por Ignacio López Tarso, Narciso Busquets y Lucha Villa, y fotografiada por Gabriel Figueroa. “Tiempo de morir” (1966), de Arturo Ripstein, también figura entre las obras de García Márquez

Pero Gabito, como también era conocido, participó en otros filmes como: “En este pueblo no hay ladrones” (1965), de Alberto Isaac; “Juego peligroso” (1966), de Luis Alcoriza y Arturo Ripstein; “Patsy, mi amor” (1968), de Manuel Michel; “Presagio” (1974), de Luis Alcoriza; “La viuda de Montiel” (1979), de Miguel Littín; “María de mi corazón” (1979), de Jaime Humberto Hermosillo; “El año de la peste” (1979), de Felipe Cazals, y “Eréndira” (1983), de Ruy Guerra.

En 1986, funda en Cuba junto a García Espinosa y Birri, la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de Los Baños, institución que apoyó y financió la carrera de cine de jóvenes de América Latina, el Caribe, Asia y África. Al año siguiente impartió el taller “Cómo se cuenta un cuento”, en donde surgen varios proyectos audiovisuales y literarios.