La expresión de libertad

0
42

Es una tarea complicada cuando no encuentras lo que buscas. Educar o por lo menos tratar de hacerlo para que lo que tu, diseñador o mercadólogo (ahora marketero) tienes planeado para tus clientes. Sacrificas utilidad con tal de ser el primero en crear una idea encantadora que le pueda ser muy útil a tu cliente. En cuestión de innovación y diseño, ser igualmente el primero en romper con ese paradigma y terminar de bolear esos insights.

Notas relacionadas
(Con)siente al mercado inconsciente
Diseña y luego vende
Clover Mind, la elasticidad de lo que estás pensando


El primer aproach con tu cliente es: lo escuchas y encuentras sus debilidades. Según él con un simple paso bastará para que le soluciones el problema. La plática continua y te das cuenta que debes de lograr mucho más cosas por solucionar y no solamente con cambiarle la chapa a la puerta será suficiente.

Primero hay que construir la casa y al último se pone la puerta. Es nuestra tarea como solucionadores construir la casa o por lo menos hacerle los planos.
Justo ahí es donde te das cuenta que puedes hacer más allá de lo que tu talento y capacidad habían presupuestado. ¿A qué voy con esto? Estoy leyendo un libro que se llama “Guitarra de un año y ocho meses” Pareciera que es una novela común, pero no corriente. No es de amor ni de príncipe azul, pero si de una historia totalmente inspiradora. Para hablar al grano nos enfocaremos en definir felicidad y riqueza.

Tener un trabajo en el cual debes de checar tarjeta y laborar en teoría tus ocho horas diarias. Sabemos que no es así. Como tienes un compromiso con la empresa y la camiseta bien puesta, trabajas hasta 12 horas. Pero eso sí, sin pagos extras. Podrás tener un sueldo mejor que el mío, pero no tienes tiempo para aprovecharlo, para vivirlo. ¿No eres feliz, pero tienes riqueza o eres feliz, pero no tienes riqueza?

Regresando al libro la protagonista con un MBA trabajaba en un despacho jurídico. Madre por primera vez en su vida desde hace casi dos años se dio cuenta que no era feliz, pero si con riqueza. Encontró una guitarra desenfundada y la desempolvó quitándole las telarañas y haciendo de un gran estilo muy personal ubico que la música y el canto la hace tener aún más riqueza. Una rica felicidad en donde la calidad de vida es administrada por ella misma permitiéndole gozar día a día de sus actividades y no pasar horas y horas enfrente de una pantalla mientras estás sentado incómodamente leyendo esta columna que te puede sonar aburrida.

Lo menciono porqué a veces necesitamos de algo desconocido para darnos cuenta de quienes somos o de quien eres. Pero el momento va a llegar, no sé si hoy mismo o mañana. Entonces ¿ese plano del que hablábamos al inicio lo hiciste porque eres bueno o porque te hace feliz? O peor aún porque tus supervisores te ordenaron que lo hicieras. No confundamos tus capacidades, las cuales estoy seguro que eres talentosa/o. Eso no quiere decir que te mantiene vivo, tampoco dice que te inspira o que te llena. Lograr que tu hobbie sea pagado sigue siendo un hobbie. Que tu trabajo no sea hobbie sigue siendo trabajo.

La protagonista de esta historia la conocí el jueves pasado en un bar mientras tomaba una cerveza y ella tocaba Wish You Were Here de Pink Floyd. Tenía que conocerla, tenía que escribir sobre ella inspirándome en lo complicado que es desear y querer. En lo que nuestros clientes desean, pero que su cartera (presupuesto) no lo permite. En lo que nosotros como diseñadores, publicistas o mercadólogos debemos de medir los resultados al mismo tiempo que si deseamos un reconocimiento o premio, o bien queremos crecer junto con ellos.

Empatar y estar en la misma página es lo ideal. No confundas esos verbos (querer y desear) pues son muy parecidos, pero un con un gran kilometraje de distancia. Su libro, no es un bloque de hojas con un diseño atractivo para mayor venta en las principales librerías físicas o del e-commerce. Su libro es su historia aún no escrita por sus propias libres letras, pero si por su libre felicidad y libertad de expresión parlante. Entonces…¿cómo te sientes hoy rico o feliz?