La muerte de las celebridades y la Ley Stolley

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Richard Stolley fue director editorial de las revistas Time y People. Uno de los eventos que platica en su vida como editor fue cuando se murió Elvis Presley en 1977. Ese día cerraba la edición de la revista, bajó para entregar los originales mecánicos y cuando volvió a su lugar, se dio cuenta que todos sus empleados estaban escuchando música de Elvis en medio de un ambiente gris y silencioso.

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Afirma que ese fue el momento en que se dio cuenta de uno de los errores más grandes de su carrera: debió retrasar la edición para darle prioridad a la muerte del Rey de Rock.

Ejemplos como ese le ayudó a forjar una serie de premisas sobre cómo debían jerarquizarse las portadas de las revistas, con base en el interés del público y su relevancia al momento de publicación, le llamó la Ley Stolley y va como sigue:

Joven es mejor que viejo,
guapo es mejor que feo,
rico es mejor que pobre,
televisión es mejor que cine,
cine es mejor que música,
música es mejor que deportes y
cualquier cosa es mejor que política

Después, cuando murió John Lennon en 1980, no cometió el mismo error y se convirtió en el número más vendido de la revista durante en los siguiente 20 años. De ahí surgió el corolario de su Ley:

Nada es mejor que la muerte de una celebridad.

Esta ley la comprobé justo cuando murió Michael Jackson: me encontraba en el aeropuerto en Nueva York y había un estante de revistas en donde el 90% de ellas tenía la foto del Rey del Pop en la portada. Un festín de ventas para el mundo editorial. No resultará extraño, por lo mismo, encontrar portadas de revistas con Gustavo Cerati o Joan Rivers en la portada, que los discos de Soda Stereo vuelvan a salir a la venta y que se conviertan en Trending Topics en las redes sociales.