La primera

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Desde pequeño me dijeron cuando no supiera como iniciar una platica que empezara con el inicio. No sé si este es el inicio, pero por le menos sé que es el comienzo de algo. En este momento me encuentro en una barbería, hay una mesa central con revistas de negocios y periódicos locales; tres sillones de color negro, el distinguido e inigualable caramelo y un cliente pues es muy temprano por la mañana.


¿Qué hago aquí? Emmanuel Kant decía que la belleza es intacta ante situaciones externas. Es decir, lo que nos gusta o nos desagrada debe de ser desde el inicio del impacto visual, auditivo, olfativo, gustativo y táctil; y no por las influencias de los demás. Todo es bello hasta lo feo. Todo dependiendo de la perspectiva o mejor dicho de la vitrina en la cual se mira.

Crean o no yo no soy el cliente de la barbería, pero si me pongo a pensar la relación de creación de nuestro cuidado de imagen ¿Por qué confiamos en una persona que jamás hemos visto y mucho menos sabemos nada de su vida para que me rasure o me corte el cabello? Pone hasta cremas para el cuidado de la piel. Otra cosa sería si así fuéramos con nuestros proyectos de vida. Cortarles el cabello de vez en cuando y ponerles el tratamiento adecuado. El barbero es nuestro peor enemigo…desconfiamos de él al inicio, a pesar que va hacer un buen trabajo. Podemos desconfiar de nosotros mismos y deprimirnos en no concluir nuestras ideas por muy innovadoras que sean.

En el momento que te tiras a la cama o en el sofá a llorar, pensar en pretextos y/o en excusas. La mala noticia es que en ese preciso momento, el cual según tú ya nada tiene solución y el mundo no te comprende; otra persona está haciendo exactamente lo contario. Por lo tanto tu idea entre lagrima y pretexto se desvaneció, se esfumó. ¿Entonces cada cuando vas a llevar a tu proyecto a la barbería o con el peluquero? Recordemos que para todo hay mercado y siempre hay un socio con excelentes ideas. Tu trabajo es recordarle a tu mercado meta lo que necesitan con una persuasión sutil y sobre todo respetuosa.

Me dieron la oportunidad de colaborar en este gran medio, el cual aprovecho para agradecer profundamente a todos los involucrados. Les prometo que pasaremos momentos amenos. Yo no soy experto en la materia; sin embargo quiero hacerles saber que nos veremos una vez por semana para platicar de proyectos, negocios, mercadotecnia, publicidad y como ya vieron, mis anécdotas citadinas de este buscador de aventuras, detalles y perspectivas.

En esta primera columna quiero agradecer a mi motor de vida, mi madre y hermana y a mi padre que siempre le gustaron estas anécdotas. A aquellos que piensas que vas a enseñar en una aula de docencia, pero son ellas y ellos los que te terminan llenando de su sabiduría.