Movilidad urbana

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Diferentes historias se presentan en cada persona, muchos idean con la misma filosofía o son simpatizantes de un mismo género. Son acreedores de la realidad de la vida que ahora se enfrentan. No son conocedores de su trabajo, pero trabajan 12 horas para sobrevivir y brindar.

Dirección: Estadio Olímpico Universitario; sobre Avenida Gabriel Mancera, Distrito Federal. Alrededor de las 10:30 horas tomamos el taxi. Un hombre amable, un poco pasado de peso y de tez morena. Simpático el señor y novato en su chamba. Las indicaciones hacia nuestro fin se le habían mencionado, sin embargo el “Don” no supo qué dirección tomar. Su desconocimiento no nos incomodó en lo más mínimo, total: nunca es tarde para aprender.

El “Chofi” platicaba su situación de ser taxista. Resulta que solamente llevaba una semana de serlo. Su inconformidad al laborar en una planta de químicos, con malas prestaciones, maltrato como empleado, sin métodos de
cuidado y de salud, sin sueldo ni seguro lo llevaron a renunciar.

Una familia que mantener, una vida que satisfacer y un bocadillo que comer lo obligaron a renunciar de dicha planta. Por ende el cambio de profesión. Él sin miedo a la inseguridad, su protección no era nada más y nada menos que su domicilio: la Buenos Aires; el nombre un poco modesto y boludo, ¿no lo creen? Esta colonia es una de las más peligrosas de la hipermetrópoli mexicana. A sólo unas cuadras de Viaducto se encuentra esta colonia albiceleste, es conocida por el cinismo de vandalismo. Monumentos y “esculturas” de piezas de carros adornan el asfalto de esta temida colonia capitalina.

¡Ah sí, el chofer! Este nos trasladaba hacia el encuentro de temporada regular del futbol mexicano, Pachuca visitando a los universitarios Pumas.

Dirección: Colonia Anzures, atrás de la Torre Mayor. Una noticia días antes aturdía a la sociedad capitalina. Una construcción atrás del World Trade Center, tras lluvias y mal clima, se derrumbó. Los vecinos temerosos; sus casas podrían caer al vacío. Fueron evacuados por las autoridades y asegurados en hotel de la colonia. Se había anunciado en las noticias que el número de defunciones y de heridos era nulo; sin embargo el chofer que me llevaba tras cruzar la Condesa por calle Sonora, mencionaba el escondite de los medios hacia con la sociedad. Rumores y algarabías dirigían a que el derrumbe le costó dos vidas, y se decía que al momento del accidente la constructora contratada se encontraba laborando en el momento de la desgracia. ¿O las maquinas y grúas son operadas por control remoto?

Dirección: Colonia Narvarte, por el ISSSTE de Dr. Vertiz y Obrero Mundial. El tráfico asechaba la ciudad, las luces ya encendidas iluminaban la inconformidad del taxista que me transportaba a mi destino. Su desilusión por los políticos, por la vida que maneja, por los sueños que ráfagas de viento se llevan sin ningún titubeo.

Mucho tiempo el vivió en la capital de la República, ahora en el Estado de México. Ir y venir no es nada sencillo, pero lo es cuando su herramienta de trabajo no se atora en las horas pico de la monstruosa ciudad.

“Hay mucha gente como los políticos que son unos hijos de la chingada. Si se pusieran a trabajar, no estaríamos como estamos”. Su ira y frustración se resumió por las siguientes palabras: “Esto está de la rechingada” – me dijo. Una risa pasajera salió de mí. “Lo importante es que gente como usted y como yo hacemos las cosas con honestidad. Trabajos sinceros y actuar con bondad y honradez no alimentan familias, pero que esto nos motive para seguir adelante. Apreciar y valorar lo que tenemos” – le comenté.

Dirección: Fiesta Americana en Paseo de La Reforma. Jubilado de PEMEX no es suficiente. Pagar deudas, mantener una familia o simplemente comer. Señor canoso, de lentes, bien vestido y muy amable. Charlábamos sobre el tráfico capitalino. Su método es muy de mi estilo, simplemente ignorarlo y disfrutarlo. Total no hay nada que podamos hacer.

Recibo una llamada en mi celular, la cual me alegra el día y el momento. Su voz basta para hacerme sentir así. Interrumpo al taxista que me permita tantito para atenderla. La plática finalizó hasta el punto de destino. Me despido de la llamada y del taxista a ambos les deseo un buen día y un cuidado.