No copies ni plagies, inspírate y afina tu estilo

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Sucede en cualquier ámbito y no sólo en el de la imagen, también en la música, las letras, la ciencia, la gastronomía, la industria, etcétera: la polémica surge siempre que se encuentran piezas creativas que guardan similitudes entre sí y comienzan las acusaciones de plagio y de robo intelectual.

Imitar el trabajo de los demás resulta inevitable en un momento dado para poder desarrollar capacidades propias, pero de ahí a tomar elementos creativos que alguien más ha realizado y hacerlos como propios tiene implicaciones morales y, desde luego, legales.

Si te influencias, imitas o hasta copias el trabajo creativo de los demás, siempre debes reconocer la autoría original. Evita caer en el plagio y toma nota de las siguientes consideraciones.

1.- Nunca digas que eres el autor
Puedes copiar trazos, técnicas y hasta imágenes de los demás autores y eso es una forma primaria para promover el aprendizaje, pero jamás puedes investirte como el autor de tales piezas.

2.- Imitar o copiar atrae la inspiración
Copiar, inspirarse o tratar de emular el trabajo de los demás es un buen camino para que la inspiración propia haga acto de presencia sencillamente porque te coloca dentro de la labor creativa.

3.- Si eres conciente no habrá plagio
Eres capaz de saber de dónde vienen tus influencias, siempre que trates de emular el trabajo creativo de los demás este tendrá que contener tu propio estilo, lo cual no es complicado si eres conciente de cada paso que has seguido.

4.- No es “copiar por copiar”
No se trata de copiar por copiar, sino de buscar la influencia de los demás, hacerlas tuyas y expresarlas a tu modo y con tu propio estilo.

5.- ¿Y si te copias o imitas a ti mismo?
Si tratas de rehacer algunas de tus piezas creativas podrás notar si existe una evolución en tu estilo y seguramente notarás cómo aquellas influencias que tenías de otras personas se han transformado, refinado y tal vez hasta hayan desaparecido.