Parte de la religión

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Dos señoras mayores en una esquina de pueblo descargan toda la información acumulada de una semana completa, debo aclarar que conectan domingo por medio a una red social análoga tan potente que ni el más mínimo detalle queda sin comentario. Acá sí existe el like y el dislike. Ellas tienen bien claro que el hábito hace al monje, algo que en esto de las profesiones de tiempo completo como es el diseño uno siempre debe bucear escondiéndose en su propio arte esperando ser descubierto como un niño detrás de un árbol.

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Todo nuestro posicionamiento y razón de existir se debate de manera constante y sonante entre el hacer el negocio o negociar el hacer. Una tortura exigente y necesaria a la hora de reforzar el pilar basal de la construcción del ser profesional.
Descubro en un colega, en esta lectura de red, un escrito de Marcelo Pellizo, DISEÑAR FEO vs. CULTURA VISUAL donde de manera muy iluminada establece un análisis muchas veces no tenido en cuenta a la hora de entender que no todo es lo mismo.

Vayamos a algunos conceptos de este texto:

Alguien tenía que decirlo, cuál es el problema de muchos estudiantes o diseñadores recibidos? concretamente es que diseñan “FEO”, pero esto que suena tan banal y vacío desgraciadamente no se puede decir de otra forma, es así, no tiene vueltas.

Cuantas veces mostraste tus trabajos y te dijeron después de un suspiro… “sí está bien… sí bueno cualquier cosa te llamamos” todas son respuestas que dicen lo mismo: Está correcto pero es “feo”, que vendría a ser algo así como que no tiene buen gusto, no tiene delicadeza, es desprolijo, deja cosas a medio camino o como diría alguien más romántico: “no tiene sensibilidad”. Pero por qué tengo un título o me va bien en la facultad y sin embargo mis trabajos no se ven al nivel de otros diseñadores? Por qué mis trabajos se ven toscos, duros, correctos pero sin esa calidad que tanto buscan en los estudios y agencias? Básicamente se trata de un problema de cultura visual. Somos o mejor dicho diseñamos de acuerdo al grado de cultura visual que poseemos. Nadie puede decir que inventa algo en diseño o publicidad, básicamente está todo hecho, lo que hacemos, vos y yo en esto del diseño es “reconfigurar” signos de acuerdo a un objetivo o estrategia de comunicación y es ahí donde pesa mucho cuánta cultura visual tenés en tu cabeza, y ¿Cómo logramos mejorar nuestra cultura visual? Acumulando experiencias, perdiendo la mirada inocente y sabiendo detectar esas sutilezas que hacen a un trabajo o a un diseñador diferente.

Bastante claro, seguro muy duro pero enfáticamente sincero.

En otro pequeño pasaje del texto rescata la falta de interés que existe hoy en los jóvenes en mejorar y trabajar esta cultura visual, una paradoja muy extraña por ser estas generaciones netamente visuales con un bagaje informativo amplio y vasto.

Alguien siempre debe hacer el trabajo sucio y asegurarse de rematar la duda, en eso a Pellizo parece que realmente no le tiembla el pulso y ametralla toda posibilidad para quien crea otra cosa.
“La única forma de diseñar no solamente bien sino de una forma elegante y sensible es tener la cabeza abierta a todo los que nos rodea.”

¿Quién me puede vender cultura visual?

Antes que salgas corriendo a buscar dinero para comprar este nuevo TIP que te faltaba y que quizás creas que es lo que te va a dar la posibilidad de conseguir trabajo te aviso que no se vende en ningún lado “cultura visual”.
Nada de lo que te hace diseñador se vende.
El conductor Mario Pergollini cerraba su programa CQC con un “cuidate, que hay mucho garca (algo así como embustero) suelto”, nada mejor que refrescar este mensaje en épocas de consumismo desenfrenado y exitismo desmedido con amplias necesidades de espectacularización.
Lo digo y expreso a viva voz porque nunca vi tanta sobre oferta de curso, cursito, taller, worshop y cuanta porquería se pueda inventar para vender conocimiento y rapiñar algún peso al otro. También estoy seguro que esto existe porque del otro lado hay un ejército de zombies hambrientos por sangre fresca, acá debemos salir al cuidado de la biósfera gráfica si esperamos seguir todos vivos y disfrutando de esta profesión. Es nuestra responsabilidad colectiva e individual la que debe primar siempre y más que nunca en este momento.
Esto también debemos dejar de callarlo, tenemos una profesión sobre dimensionada, muy a merced de un libre mercado con valores sumamente distorsionados sin ánimos de construir sino más bien de confundir.

Repito y vuelvo a repetir y seguiré repitiendo que nada de lo que te haga diseñador se vende, no hay soft, magia o receta y como dice muy bien el colega hay que tener abierta la cabeza.

Para “ser” el mejor camino nunca será el más simple, tendrás que apelar a la búsqueda propia, la duda y el ensayo, el error, el volver a la búsqueda pero colectiva, encontrar un maestro, trabajar la insistencia, valorar la frustración y la paciencia, todos productos que están disponibles en la góndola de tu Norte y que solo deberás ir y tomar una vez que los hayas podido encontrar.

¡Ojo! Son productos carísimos y muchas veces escasos.
Sí. Acá también te han mentido.
¡Soñar cuesta muchísimo y es sumamente caro!