Publicidad y volanteo no es lo mismo

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¿Por qué compramos lo que compramos? Es una pregunta aún con muchas respuestas. Puede ser que nuestro recorrido o mejor dicho nuestro consumer journey pueda generar expectativas o ideas de compra. El empaque, precio, cultura, posición son sólo algunas opciones de porqué compramos lo que compramos. Todo esto nos debe de generar una emoción. Puede que el diseño del empaque no sea atractivo para tus ojos, pero las características técnicas del producto son más allá de lo esperado. Esa sonrisa, sentimiento o conexión del mapa cognitivo de tu cerebro hacen que valga la pena esa compra. Una experiencia fuera del limite. La verdad es que no recuerdo la última vez que haya hecho una compra así.

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Mi niño interior quiere reingresar a esa dulcería. Variedad tras variedad que al saber que todo puede ser delicioso la adquisición del producto se hace aún más peligrosa, por lo tanto más difícil. Pero, valdrá la pena. Extraño eso.

Otras marcas generan una publicidad engañosa, ya que no tienen nada que presumir de su identidad como empresa y mucho menos de su producto. Pensemos en una marca del producto que ustedes quieran. Piensen en el spot publicitario y váyanse a su punto de venta. Algunas marcas tienen esa conexión pragmática, pero otras están fuera de serie.

Sus anuncios pueden ser tan malos que hasta dan muchísima risa. Todo esto es gracias a que se piensa que se conoce al mercado meta, pero no es así. Vaya, por lo menos yo no soy de los que me levanto por las mañanas y digo:

-”Hoy voy a ir a la farmacia a ver que compro sólo porqué hay una botarga de un señor de bigote blanco, bailando con música de Paulina Rubio” -Dude, get over it.-
-“Estimado director de mercadotecnia: ¿En su estudio de mercado y de hiper segmentación dónde dice que nos gusta esa música?”
-“Creo que hay que tomar cursos y diplomados de creatividad o simplemente una licenciatura.

Mucho tiene que ver con una idea y un mercado meta que va creciendo, por ende va madurando. La mentalidad del consumidor se vuelve exigente. Por lo tanto hay que generar respeto. No hay que confundir lo maravilloso que es la publicidad con el hecho de poner edecanes a volantear. Dude, get over it.

Estimado, ¿no tienes tanto presupuesto? No te preocupes. No le faltes al respeto a tu mentalidad creativa y a tu sentido de innovación. Obtén un poquito de respeto hacia tu persona, por lo tanto hacia tu consumidor. Tampoco no confundas la naturaleza de una cultura con un mensaje ofensivo.
Si tu producto no es bueno. OK, por ello no tienes que hacer una publicidad peor que tu producto. Enfócate en una inversión de la calidad de tu producto. Gracias a ti, muchos no creen que dentro de la publicidad podemos hacer grandes cosas.