Tipografía digital 3: sobre compras y descargas

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¿Alguna vez han utilizado alguna fuente que no tiene acentos, eñes o símbolos para abrir interrogaciones y exclamaciones? ¿Se han topado con tipografías que tienen el kerning defectuoso y siempre deben editar los espacios manualmente? Aunque todas terminan en el sistema y se usan de la misma forma, no todas las fuentes son iguales, no en su forma —eso es obvio— sino en la manera que están diseñadas, programadas y por ende, con resultados diferentes.

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¿Quién maneja las fuentes?

El oficio de tipógrafo nace como una derivación de los impresores, que además de poseer una imprenta, debían diseñar sus propios tipos. Un tipógrafo se dedicada a diseñar la fuente y producirla, primeramente sobre tipos de madera, luego de metal. Posteriormente se profesionalizó la labor de tipógrafo y sus artesanos produjeron tipos para comercializarlas en las imprentas. Con el tiempo surgieron las «casas fundidoras», como Monotype o Linotype, que a principios del siglo XX comenzaron a hacerse de los derechos exclusivos de algunos diseños, como Garamond o Caslon.

Hoy en día ya no es necesario fundir las letras sobre metal, más bien se programan para usarlas en la computadora, por ello ahora las poseedoras de derechos y comercializadoraas se llaman «casas tipográficas», como ITC (International Typeface Corporation), Adobe, FontFont, Hoefler and Frère-Jones y la misma Linotype. Algunos derechos son compartidos, como por ejemplo la fuente Garamond, cuyos derechos los posee ITC y Adobe y cuyos diseños son discretamente distintos; por ello, algunas fuentes las encontramos con estos «apellidos» en el listado de fuentes, como «Bauer Bodoni» o «ITC Franklin Gothic».

Hoy en día, cuando alguien diseña su propia tipografía, tiene la opción de ceder los derechos de explotación a estas casas tipográficas o bien, subirlas a portales de descarga gratis o a costos muy bajos. Eso depende de cada quien.

¿Por qué algunas fuentes son gratis y otras cuestan?

De otro lado de la computadora, estamos los diseñadores que gustan de la tipografía y que siempre están a la expectativas sobre novedades, ofertas y promociones, así como de aquellas que, aunque representan un costo mayor, vale la pena adquirir por el uso, beneficio y hasta placer que te da saberte de una fuente bien diseñada.

Lamentablemente, casi al igual que el uso de la imágenes, casi nadie conoce o está atento a las licencias y derechos de uso que implica su descarga o compra por internet. Las tipografías son una obra intelectual protegida por los derechos de autor. La primera en tener un copyright fue Clarendon, diseñada por Benjamin Fox en 1875.

Las tipografías —tal y como sucede con los programas— no se compran, se licencian. Comprarla sería como despojar a su diseñador de la idea original, y por el contrario, lo obtenemos al hacer un pago es el permiso de poder utilizarla en nuestros productos. Normalmente las licencias se manejan por volumen, es decir, se puede usar en un número determinado de computadoras, incluyendo a la preprensa o imprenta, así como en la del cliente. La gran mayoría tiene como límite su instalación máxima en 5 ordenadores, pero varían de fuente en fuente.

Esto nos lleva a pensar si una tipografía descargada de internet se convierte en ilegal. Existen algunos sitios que te permiten descargar las fuentes sin costo (no estamos hablando de torrens u otros sistemas catalogados como piratas). En ellos, casi siempre los autores suben sus diseños y reciben a cambio donativos o el simple orgullo de que alguien más use sus fuentes, pero aun así, su uso está restringido por acuerdos de licenciamiento que cada quien limita, como puede ser no utilizarlo para crear logotipos o solo para uso editorial o comercial, por nombrar algunos ejemplos.

Hay de fuentes a fuentes

El costo de las fuentes es muchas veces un indicador sobre el producto que obtendremos. De una fuente gratis podemos esperar que esté diseñada solamente para inglés y que por lo mismo, no tenga algunos signos latinos como eñes, acentos o símbolos de interrogación y exclamación abiertas. De la misma forma es más común que tengan algunos defectos de programación como un mal kerning o que alguna letra no se vea correctamente en la pantalla. Por otro lado, de una fuente con un costo alto (algunas pueden llegar a costar más de trescientos o quinientos dólares), estamos en posición de exigir una correcta utilización en cualquier sistema o programa.

La tipografía digital ha abierto todo un tema de estudio y que requiere atención por parte de nosotros, los diseñadores. A lo largo de estas 3 entregas hemos tratado de abarcar la mayoría de los temas que relacionan su diseño y uso a través de una computadora. Te invitamos a que nos compartas tus comentarios y observaciones para enriquecer este tema aun más.