5 tipos de diseñadores nocivos para la creatividad

158

Todas las personas pueden llegar a manifestar actitudes que no resultan constructivas para el trabajo y la creatividad visual no escapa de esta realidad. Si bien se trata de actitudes en las que cualquier diseñador puede llegar a caer en una pequeña escala, el problema con estas ellas surge cuando se vuelven acciones constantes y sistemáticas.

Aprende a reconocer  estas cinco yactitudes negativas para la creatividad y aléjate de las personas que cometen este tipo de acciones de manera constante.

1.-El que no innova
Es aquel creativo visual que no aporta nada nuevo en las juntas creativas, que prefiere trabajar siempre sobre plantillas preestablecidas y siempre está a la espera de lo que sus clientes o superiores jerárquicos quieren, pero sin aportar ni una pizca de creatividad propia. ESte tipo de personas no llegan a crecer profesionalmente, sino que suelen quedarse estancados.

2.- El pirata
Este creativo no lo es tanto y además de no colocar ideas propias en su labor, gusta de “influenciarse de más” por el trabajo de los sus colegas. Un par de cambios en cada diseño parecen ser suficientes para que, a su juicio, sus trabajos adquieran originalidad. Pero este tipo de trucos se desenmascaran tarde o temprano.

3.- El gruñón
De vez en cuando corres el riesgo de toparte con profesionales del diseño que no saben controlar su carácter y gustan de descalificar el trabajo realizado por los demás. No es necesario recalcar que esta actitud resulta más que nociva y no facilita los flujos de comunicación entre miembros del equipo creativo.

4.- El solitario
Saber trabajar en equipo es una habilidad con la que no todos nacen, pero que sí vale la pena desarrollar en beneficio de la creatividad. Aún así, existen personas que prefieren trabajar en solitario que involucrarse con los demás ya sea por poseer una actitud introvertida o por carecer de los conocimientos técnicos de la profesión.

5.- El lento
A veces sucede que los creativos no logran comprender a cabalidad lo que el cliente exige y por ello no desarrollan los proyectos con prontitud. Existen también creativos que no tienen mucho control de sus tiempos, son impuntuales, olvidadizos o desorganizados y estas actitudes dañan la celeridad que requiere la profesión.

Imagen: Big Stock