¿Creatividad y trabajo con amigos y familiares? No lo hagas bajo estas 10 condiciones

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Congeniar con las demás personas y hacer amistad con ellas es algo que se puede lograr desde múltiples ámbitos y en situaciones muy distintas una de otras, pero llevar una buena relación personal con alguien no es sinónimo de que se trate de alguien capaz de realizar las actividades que tu desempeñas, ni aún siendo tu colega, o al menos no como tú quisieras.

Debes saber que asociarte o desarrollar proyectos aislados con algún amigo no es sinónimo de éxito, no siquiera de que exista armonía en el desarrollo del trabajo. La frase “no mezcles amistad con trabajo” cobra mayor importancia cuando se trata de cuidar tus propios intereses y el término de tus compromisos creativos.

No estamos diciendo que sea imposible trabajar en equipo con alguien cercano, es probable que si existe una buena relación entre ustedes sea porque tienen empatía y muchas ideas en común, pero recuerda que no es lo mismo desenvolverse en un ámbito laboral que en la vida personal.

Antes de involucrar a un amigo a un familiar o a un recomendado en tus propios proyectos obsérvale bien, analiza su manera de desenvolverse con los demás y averigua cómo ha sido su trayectoria laboral y creativa. Por último si si te encuentras con situaciones como las que se enumeran a continuación, es probable que tengas que pensarlo dos, tres o hasta más veces antes de aventurarte:

1.- Si sólo pensamos en integrar a nuestra amistad en un proyecto porque necesita ayuda.

2.- Si en realidad se llevan bien sólo en situaciones sociales y festivas, pero no aparenta ser muy responsable.

3.- Si la economía de esa persona es irregular, si tiene deudas o no demuestra tener educación financiera.

4.- Si constantemente abandona los proyectos que emprende o los trabajos que desempeña.

5.- Si no es bueno trabajando bajo presión ni puede resolver problemas en situaciones de estrés.

6.- Si involucra su vida personal en su trabajo y no sabe diferenciar entre una situación y otra.

7.- Si no expresa sus ideas con gran claridad, si no tiene argumentos sólidos.

8.- Si suele decir mentiras para librarse de problemas cotidianos.

9.- Si no es ordenado en su vida doméstica, si su casa es un caos.

10.- Si es demasiado apegado a su pareja u otra persona y la involucra en todo momento de su vida, incluido el trabajo.