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Sándwiches y diseñadores II: El respeto a los proveedores

Como diseñadores a veces somos clientes y a veces proveedores, sin embargo, muchas veces tratamos a los segundos como nos tratan los primeros, sin darnos cuenta que caemos en los mismos vicios.

Muchos clientes son como los nuevos ricos: odian ser oprimidos por quienes tienen dinero, pero una vez que lo tienen, replican la misma conducta con los de abajo.

Quizá todos quienes trabajamos como proveedores hemos visto pasar los minutos —y a veces las horas—, esperando en la sala de espera en lo que nuestro cliente termina una junta, regresa de comer o que con cualquier motivo nos hace esperar. En lo personal mi récord es de dos horas y media, y cuando le avisé a mi cliente que me iba, se indignó por mi falta de profesionalismo y me dijo: «Que conste que ya estaba terminando y los iba a atender».

Pero esto es tan solo un ejemplo de muchos de las maneras en las cuales los clientes pasan por encima de los proveedores, que deben aguantar un sinfín de desplantes, groserías y falta de profesionalismo disfrazados de «me llamó mi jefe» o «se me alargó la junta anterior».

Pero no solo el tiempo es factor: atrasos en los pagos, en la entrega de información o bien, proporcionar material incompleto pidiéndole al diseñador vaya trabajando con eso (que a veces es nada) en lo que termina lo demás porque no ha tenido tiempo. No quiero imaginar la larga fila de quejas que tendría una procuraduría especializada en malos tratos de clientes si existiera algo así.

Pero de lo que no nos damos cuenta, es que como diseñadores también nos convertimos en clientes. De ahí la comparación de nuestro proceso de trabajo como nuestra posición adentro de un sándwich, donde si fuéramos el jamón tenemos un pan oprimiéndonos arriba y otro abajo, debiendo lidiar con ambas partes al mismo tiempo.

Si el cliente nos hace esperar, hacemos lo propio con el impresor o el programador. Si el cliente no nos entrega a tiempo, hacemos lo propio con el siguiente eslabón; nos quejamos de los malos tratos, de los atrasos en pagos sin darnos cuenta que replicamos las mismas conductas con nuestros proveedores.

En la primera parte de este artículo mencionamos la responsabilidad que debe adquirir un cliente en cuanto a la delegación de proyectos, y si nos ponemos del mismo lado del cliente, nos daremos cuenta que preferimos no involucrarnos en los procesos de producción que está llevando a cabo. Partimos del hecho que si le estamos pagando para hacer su trabajo, no tiene derecho a exigir más de nuestro tiempo, hacer valoraciones como cortes de caja o apurarnos para que le entreguemos la información completa.

Es como proteger nuestro trabajo celosamente contra algún impostor que lo quiera plagiar, o unirnos a las denuncias que hacen colegas porque les plagiaron su trabajo, pero luego de la indignación, regresamos a nuestra computadora a trabajar con nuestra suite hackeada y artes bajados de internet.

Peor aun, consideramos que su obligación es recibir y trabajar adaptado totalmente a nuestro estilo. Nos molestamos cuando nos llama para decirnos que el Pantone no coincide o que la forma en que colocamos las guías no va a funcionar. ¿Qué diferencia nos da con respecto a los clientes de los cuales nos quejamos tanto?

Uno de los retos que le pongo a mis alumnos, es que preparen un original mecánico tan bien hecho que puedan únicamente entregar un USB y con el mínimo de instrucciones lograr resultados óptimos. Mientras menos instrucciones des, es porque tu trabajo es más claro, es más respeto al trabajo de nuestros proveedores.

Si partimos de estas bases, de hacer que nuestros clientes respeten nuestro trabajo, y hacer lo propio con el de nuestros proveedores, seremos más grandes que un buen diseñador, un excelente diseñador y ser humano, profesional, con un respeto al individuo íntegro, y entonces estaremos en posición de exigirlo de regreso.

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Escrito por Mario Balcazar

Diseñador gráfico con maestría en diseño editorial por la Universidad Anáhuac y con cursos de Publishing en Stanford. Actualmente dirige MBA Estudio de Diseño, dedicado al diseño editorial, identidad y publicitario, además de realizar scounting y contratación de talento de diseño para diferentes empresas. Es profesor en la Universidad Anáhuac y la UVM. Le gusta la caligrafía, tipografía, la música y la tecnología.

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