La impresión 3D en los museos, una oportunidad de tocar las reliquias

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La industria de la impresión 3D en museos tiene diversas aplicaciones que permite desde la reconstrucción de piezas, hasta la interacción con ellas.
Foto: Bigstock

A lo largo del tiempo se estableció la norma de que en los museos no se debe tocar absolutamente nada para evitar algún daño en las obras o en los frágiles vestigios, pero ¿qué pasaría si la nueva tecnología te permitiera lo contrario?, no sólo hablamos de tocas, si no de sentir y hasta de reproducir el arte en nuestras propias casas.

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La creación de las impresoras 3D permitieron la elaboración de distintos productos y modelos aplicables a una infinidad de cosas, desde prototipos a pequeña escala, prótesis médicas, objetos decorativos hasta la reparación de ciertas cosas; como aplicaron los museos y otras instituciones culturales para utilizar dicha tecnología en la restauración de piezas frágiles; pero pronto encontraron otro nicho de mercado, se percataron que al instaurar réplicas de éstas en las salas de exhibición, en éstas se podía romper la barrera de la formalidad y permitir tocar a los visitantes.

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Myrsini Samaroudi, una candidata a doctorado de la Universidad de Brighton, y Karina Rodríguez Echavarría, (originaria de Tampico, México) profesora principal en la Universidad de Brighton, recopilaron en un artículo para The Conversation, las distintas oportunidades que se le puede dar al proyecto antes dicho.

La digitalización de los vestigios ha permitido reconstruirlos de manera estructural y posteriormente crear réplicas de éstos que se pongan al alcance del público sin el temor de ningún daño, tal como reproducción fiel de la tumba de Tutankamón realizada por la empresa Factum Arte y que permite a los turistas visitar el interior de ésta sin dañar el sitio original. O el proyecto del Museo Americano de Historia Natural en el que le solicita a los estudiantes que estudien, digitalicen, impriman, armen y luego identifiquen distintas especies de dinosaurios tal y como hacen los paleontólogos profesionales.

El MediaLab del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York creó réplicas comestibles de artefactos, para que los visitantes tengan una experiencia más allá de la vista y el tacto. O la propuesta de la organización sin fines de lucro CyArk, el fabricante de impresión 3D Stratasys y Google llamada Open Heritage, cuyo objetivo es explorar patrimonios culturales del mundo mediante modelos 3D.

Definitivamente esto representa un nuevo ámbito de especialización tanto para los diseñadores que crearan los modelos digitales, como para los que los deben reconstruir, el cual atraerá cientos de miradas y oportunidades de crecimiento para la industria de la impresión 3D. ¿A ti qué te parece? ¿Lo consideras útil o crees que se pueda convertir en una desvalorización del arte y su singularidad.