De estudiante a profesional (Parte I/II)

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Cuando yo estudiaba diseño, existía la leyenda que el la ceremonia en la que te daban el título de Licenciado en diseño gráfico caía un rayo sobre ti que te convertiría automáticamente en todo un profesional, y que haría que todos los vicios que traías como estudiante desaparecieran por arte de magia:…

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ya no harías el mínimo esfuerzo para aprobar una materia, planificarías mejor tu tiempo para no tener que ir a imprimir tu trabajo a las 4:00 de la mañana del mismo día de la entrega; que cruzando la puerta de la universidad habría una gran cantidad de reclutadores y directores de empresa esperando con ansia poder contratarnos y que nos esperaba una vida llena de éxitos y reconocimientos por nuestro trabajo.

Cada año los estudiantes han ido tomado consciencia de la importancia que implica, primero, saber que estas leyendas no existen y que el futuro se construye desde que se está en la universidad. Ya hay una gran cantidad de alumnos que se preocupan por construir una carrera profesional desde antes de graduarse y que saben que la vida acá afuera es dura y muy competida.

Para quienes aún no lo han hecho, a continuación me permito compartirles algunos consejos que he acumulado en mis años como estudiante, profesionista y maestro universitario (sin afiliación sindical, aclaro) y que podrían ser útiles antes que termines el último semestre de tu carrera:

1 Trabaja desde temprano

Todos los recién egresados se quejan de lo mismo: les piden experiencia pero no les dan trabajo para poder acumularla. Algunos terminan trabajando por sueldos muy bajos, con horarios esclavizantes y en condiciones por más humillantes, especialmente porque es la única oportunidad que tienen para poder comenzar una carrera profesional.

Lo más recomendable es que en algún punto de tu carrera puedas hacerte de un trabajo como becario, de prácticas profesionales o servicio social. La ventaja es que, en la mayoría de los casos, no tienes aún una familia que mantener ni compromisos económicos importantes que cubrir (como pagar un auto, una tarjeta de crédito o una casa). Puedes aceptar sueldos simbólicos, pero estarás acumulando experiencia que incluso podría ayudarte a cotizarte más alto al momento de buscar un empleo formal y de tiempo completo.

Son cada vez más las empresas que permiten este tipo de prácticas y lo usan muchas veces para reclutar talento que en determinado momento puedan considerar, una vez terminados los estudios, para ofrecerles una plaza fija.

2 La calificación no importa

Uno de las condiciones de los universitarios es que toda su vida han sido estudiantes y su comportamiento está siempre ligado a una calificación. En el mundo laboral eso no existe, no es posible enviar a la imprenta un trabajo de 6 o conformarse con hacer una entrega regular. Es un poco más extremo, todos los trabajos deben ser excelentes y las variables no se pueden medir en calificaciones. Una entrega tarde podría no solo repercutir en perder un cliente, sino en responsabilidades económicas fuertes o en daños a tu prestigio.

Lo primero que debes pensar es que tu comportamiento y forma de actuar debe ir mutando al mundo profesional. Deja de preocuparte por la calificación numérica y comienza a comparar tu desempeño no con tus compañeros de clase, sino con el mundo laboral. Hoy en día resulta muy fácil acceder a los proyectos que realizan los profesionales a través de redes como Behance, blogs o el mismo Facebook. No te conformes con entregar un trabajo pensando en «pasar», más bien, cuando tu mira esté en un alto desempeño y la calificación en un segundo plano, tus notas serán por demás excelentes.

Recuerda que un buen libro, un video o identidad corporativa que hayas realizado en clase, serán las primeras piezas en tu portafolio profesional, así que teniendo eso en mente, ejecútalas con la mentalidad que podrían ayudarte para conseguir un buen primer trabajo o una mejor oferta económica.

3 Busca eliminar tus vicios

No te asustes, no se trata de dejar el café. Muchos vicios que traemos de toda la vida pueden ser nocivos para nuestro desempeño profesional: si eres de los que terminan sus trabajos 15 minutos antes de la entrega no cambiará mucho una vez que tengas un trabajo, seguirás corriendo de la misma forma. Si eres muy informal en la escuela también lo serás en un trabajo. Lo malo es cuando debes integrarte a un equipo de trabajo más disciplinado, te será mucho más difícil cambiar esos patrones de comportamiento.

En la próxima entrega estaremos complementando este listado de consejos.