3 claves para realizar un re-diseño sin que los consumidores se enfaden

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No hay nada peor y desfavorecido para una marca que una mala experiencia de consumo causada por el un diseño o un re-diseño mal hecho y recibido por el consumidor. Muchas veces estas experiencias están directamente vinculados a la interacción del consumidor con el embalaje de la marca, ya sea por qué no lo sienta cómodo, lo entienda o simplemente no llame su atención o vaya acorde a su personalidad.

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Los equipos de marca de la empresas en debidos casos, tienden a pensar que le hacen un bien al medio ambiente o sus consumidores al re-diseñar una marca, ya sea por su logotipo o su empaque, pero la realidad es que muchas veces le hacen daño a la marca. Un ejemplo muy claro de realizar cambios sin tomar en cuenta las opiniones del público, fue el caso Ikea, justo cuando esta marca tan querida anunció algunos ajustes en sus diseños, los consumidores se exaltaron y mostraron su descontento, ya que a consideración de ellos, la marca no lo necesitaba.

Si el cambio afecta negativamente a la experiencia del consumidor, todos los esfuerzos de diseño habrán salido terriblemente mal, por lo que la mayoría de las veces se regresa a lo ya establecido o simplemente se retira del mercado.

Algunos ejemplos de re-diseños con buenas intenciones y que salieron por la falta de investigación en la innovación y no haberse probado antes son:

Agua embotellada con plastico delgado:
En respuesta a las demandas de los consumidores y de la industria por producir menos residuos, las botellas de plástico se hicieron más delgadas. ¿El resultado? El agua brotaba y se derramaba cuando se abría, lo cual creó una fuerte reacción de los consumidores y costó millones de dólares para cambiar los moldes de botella y re-diseñar.

Bolsas de sabritas:
La introducción de bolsas compostables hechas a base de plantas era un acto a noble por hacer, hasta que los consumidores rechazaron el paquete porque hacía demasiado ruido al abrir y consumir el producto.

Las tapas a prueba de niños
A pesar de contribuir a la seguridad de los niños, muchos frascos de medicamentos y productos de limpieza para el hogar se hicieron demasiado difíciles de abrir para la población en general, haciendo que cambiaran de marca prácticas de abrir.

La clave para evitar peligros graves como estos, es la de respetar el poder del diseño de embalaje. Antes de hacer un cambio, se debe actuar con la debida diligencia a fin de estas tres cosas:

1. Antes de hacer cualquier trabajo creativo, involucren a los consumidores a que participan en el desarrollo y ensayo de ideas para averiguar lo que realmente se valora. Realizar las investigaciones de mercado necesarias para saber la verdadera génesis de la innovación. Una buena manera de hacerlo es a través de los focus groups.

2. La industria manufacturera tiene que entender lo que se puede y no se puede hacer con los equipos actuales, y lo que el impacto de la modificación de una línea para ejecutar una nueva innovación será tanto en términos de inversión de capital y la velocidad de la línea.

3. La distribución dentro de los minoristas se debe tener en cuenta. Por ejemplo, en un intento de mostrar un producto, un fabricante de embutidos diseña un paquete de bajo impacto y de bajo contraste creyendo que se le está ofreciendo al consumidor lo que quiere: la capacidad de ver todo el producto a través del envase. Lo que realmente ocurrirá, es que el consumidor no lo encontrará fácilmente y elegirá otras marcas del estante POP.

Al final, siempre cuesta más solucionar un problema con el fin de salvar una marca cuando algo ha salido mal en el diseño. Recordar, invertir más adelantado y obtener una clara comprensión del consumidor para sentar las bases adecuadas que ir rápido y sin fundamentos. Sólo entonces se obtendrán las intensiones deseadas.